El Acueducto, marca de ceca

El símbolo del Acueducto en las monedas acuñadas en Segovia — historia, evolución iconográfica y piezas destacadas conservadas en el museo.

Durante siglos, cada moneda española llevaba un pequeño símbolo — la marca de ceca — que indicaba en qué fábrica había sido acuñada. La ceca de Segovia adoptó como emblema una imagen inmediatamente reconocible para cualquier español de la Edad Moderna: el Acueducto romano. Y así, a través de piezas que viajaron desde Filipinas hasta Nápoles pasando por América, el monumento segoviano se convirtió también en emblema de la moneda que salía de este edificio a orillas del Eresma.

Qué es una marca de ceca

La marca de ceca era, en la práctica, un signo diminuto acuñado en el anverso o el reverso de la moneda que permitía identificar el taller que la había fabricado. Servía a los contrastes reales para verificar la calidad de cada partida, exigir responsabilidades a los ensayadores y detectar falsificaciones. Cada casa de moneda tenía la suya: la de Sevilla usaba una «S», la de Toledo una «T», la de Madrid una M coronada. La de Segovia optó por representar los arcos característicos del Acueducto.

Los diseños de la marca

La representación no era siempre idéntica. Con el paso de los siglos, la marca segoviana fue evolucionando en su nivel de detalle y en el número de arcos representados. Encontramos piezas con dos arcos, con tres arcos, con puentes de sillería representados por líneas horizontales y con versiones más estilizadas propias de los grabadores de matrices del siglo XVIII. El Museo de la Casa de Moneda expone una vitrina dedicada específicamente a la evolución iconográfica de esta marca a lo largo de las series de reales, escudos y maravedís.

Centro de interpretación del Acueducto

La Casa de Moneda alberga en una de sus salas un pequeño Centro de interpretación del Acueducto, gestionado por el Ayuntamiento de Segovia. Allí se explica la ingeniería romana del monumento, su cronología constructiva y las hipótesis actuales sobre las canteras de las que se extrajeron los sillares. Esta sala complementa la visita a los propios arcos, situados a apenas 15 minutos a pie del museo, subiendo por la calle de la Moneda hasta el casco histórico.

Del sillar al sello: por qué el Acueducto

La elección del Acueducto como símbolo no fue casual. Ya en el siglo XVI, y a diferencia de otras cecas que usaban simples iniciales, la de Segovia adoptó un emblema figurativo — un monumento — que servía a la vez de referencia geográfica inequívoca y de reivindicación de la identidad de la ciudad. Segovia estaba orgullosa de su Acueducto y quería que sus monedas lo llevaran a cualquier bolsillo del mundo conocido. Las piezas segovianas llegaron a Nueva España, al virreinato del Perú y a las factorías de Manila; muchas se fundieron después, pero las que se conservan son hoy referencia para numismáticos de todo el mundo.

Piezas destacadas expuestas

Entre las piezas expuestas en la sala destacan reales de a ocho acuñados en Segovia bajo Felipe III, cuya «marca de aqueducto» es especialmente clara, y una selección de macuquinas y monedas de vellón que muestran la persistencia del símbolo incluso en épocas de dificultades técnicas y crisis monetaria.

Amplía tu visita

El Acueducto original está a 10 minutos andando y merece una parada. Para ver la ficha oficial del monumento y las actividades relacionadas, consulta la web del Turismo de Segovia.